Llega el momento de “humanizar las empresas”, todo lo vivido nos debe servir como sociedad para mejorar y avanzar en aquello que permita hacer que nuestros entornos de trabajo sean cada vez mejores. Los empleados deben ser el centro de cualquier proyecto o negocio, es ya una obligación hacer realidad esta famosa frase heredada del siglo pasado: “Los empleados son lo más importante, deben ser el centro.”
¿Por qué ahora debemos centrarnos en la Experiencia del Empleado?
Se escribe, se estudia y se postula como teoría la humanización de las empresas desde hace décadas, pero su puesta en práctica ha sido más bien limitada, en cualquier caso, solo en algunos aspectos muy concretos.
No podemos pasar por alto los cambios en las organizaciones de los últimos años y las tendencias que han ido poniendo cada vez más cerca al empleado del centro del negocio, o al menos intentando que su participación en la vida de la empresa tuviese más protagonismo.
Pero se ha visto que tal vez lo avanzado no sea suficiente y algunos incluso le llamen maquillaje, para esconder el verdadero objetivo: conseguir una mayor productividad con pequeños cambios. Solo un ejemplo, la empresa tecnológica norteamericana Dropbox ha decidido cambiar su estrategia de trabajo como consecuencia de la pandemia, ha cerrado sus oficinas y favorece el trabajo en remoto.
Esta medida ha provocado el cierre de muchos de los servicios que disfrutaban los empleados, como un restaurante donde cocinaban los mejores chefs con estrellas Michelin. Algunos empleados se han mostrado descontentos con la nueva política, incluso se han marchado. La pregunta que surge es: ¿Por qué se consideraron en su momento adecuadas esos beneficios para los empleados? ¿Cuál era el objetivo? ¿Por qué ahora ya no son adecuadas? Lo cierto es que estas preguntas no se responden pensando en los empleados, sino en los resultados de la empresa.
Y este ejemplo nos da el pie para determinar que el tiempo ha llegado. Es el momento adecuado para iniciar un cambio progresivo que lleve a las empresas a considerar la humanización como un objetivo real. Es el momento de dejar los experimentos de los últimos diez años y empezar en serio. Desmontemos los toboganes, los billares, los futbolines y pensemos en los empleados.
¿Cómo humanizar las empresas?
Una definición más o menos académica de este concepto nos diría que.
Humanizar las empresas consiste en poner al empleado en el centro de toda acción, política y decisión, con el objetivo de crear un ambiente en el que se cuide su salud física y emocional, se fomente el crecimiento individual y grupal. Ayudando a crear un propósito para cada empleado que de sentido a su trabajo, así como a la existencia de la empresa en si misma.
El concepto es muy ambicioso, y tal vez empresas y empleados no están preparados para llegar al fin último de esta definición. Pero tampoco es necesario, lo importante es marcar el camino e ir avanzando poco a poco, de forma que empleados, empresarios, socios y accionistas vayan tomando conciencia de su significado real.
Aprovechando la inercia de la que hablábamos antes se podrían marcar objetivos concretos para poner en marcha e ir cambiando la cultura de la empresa ¿Qué os parecen estas cuatro?
#1 – CONSOLIDAR EL PROCESO DE VIGILANCIA DE LA SALUD DE LOS EMPLEADOS.
Tomemos todo lo aprendido durante la pandemia y dejemos que se consoliden todas las buenas prácticas que han sido útiles y que sin duda lo seguirán siendo. No pienses mucho, solo mira a tu alrededor y pregunta antes de desmontar.
Mejorar los protocolos de salud y su comunicación, crear entornos seguros en todos los aspectos. Invertir en mejores instalaciones, luz, sonido, equipamiento, etc.
#2 – DECIDIR SOBRE EL TRABAJO EN REMOTO.
Abrir un proceso de reflexión sobre el trabajo en remoto, sus posibilidades, sus ventajas e inconvenientes para cada uno (esto no es café para todos/as). No dejar pasar la oportunidad de implantar planes de trabajo que permitan a los empleados conciliar en algunos momentos de su vida. No es bueno moverse en este aspecto entre el todo y el nada, hay muchas combinaciones intermedias que pueden favorecer a todos.
#3 – ESTABLECER UN SISTEMA DE COMUNICACIÓN Y PARTICIPACIÓN.
Aprovechemos esta situación para crear entornos abiertos de comunicación en los que los empleados puedan opinar, compartir y aprender. Tomar el pulso de la organización en cada momento es una buena decisión que ayudará a la organización a aprender poco a poco.
BLIPOL HRAnalytics ofrece una solución basada en la metodología de People Analytics y desarrollada con la filosofía de “pulse survey”, que ofrece resultados del estado de la experiencia del empleado desde su participación activa.
#4 – REVISAR EL SISTEMA DE RETRIBUCIÓN.
No tener miedo a las grandes decisiones o a las más problemáticas. Analizar la política de retribución de la empresa con el objetivo de crear a medio plazo un sistema más justo, sin discriminaciones de ningún tipo. Un sistema que a su vez sea transparente, que ayudará a captar nuevo talento. Existen más iniciativas para poner en marcha la humanización de las empresas, pero es necesario empezar cuanto antes y con los objetivos claros ¿Te atreves a cambiar?


